¿Qué es la disposición para la escolarización (DPE) y por qué es importante estimularla en mi hijo/a?
Como madre, padre o cuidador, sos el primer y principal «maestro» de tu hijo/a.
No hace falta un programa especial: las actividades cotidianas, sostenidas en el tiempo, son las que más aportan.
Algunas ideas simples para incorporar en la rutina familiar pueden ser:
- Leer cuentos: leer juntos todos los días fortalece el lenguaje y el vínculo con tu hijo/a.
- Jugar a construir: armar rompecabezas y jugar con bloques o construcciones ayuda a pensar en el espacio y a resolver problemas.
- Dibujar y pintar: dibujar y colorear estimula la creatividad y la motricidad fina que luego se usa para escribir.
- Inventar historias: inventar historias o representarlas jugando desarrolla el lenguaje, la creatividad y las habilidades sociales.
- Hablar más allá del presente. Hablar de lo que hicieron (cosas del pasado que han vivido juntos) o lo que van a hacer (eventos del futuro que pueden vivir), ayuda a salir del aquí y ahora, una capacidad muy importante que surge en esta etapa.
- Pensar en la mente de los demás. Dejale en claro, a través de cuentos o situaciones de la vida cotidiana, que dos personas (por ejemplo: él y un amigo) pueden estar pensando o sintiendo cosas diferentes en la misma situación.
- Juego libre: dejar que el niño/a elija a qué y cómo jugar fortalece su confianza, autonomía y capacidad de decidir.
- Contar en lo cotidiano: hablar sobre los números cuando están en el supermercado, caminando en la calle o cocinando, son formas fáciles de estimular el desarrollo inicial del pensamiento lógico-matemático.
- Sostener rutinas: mantener horarios estables para dormir, comer y las actividades diarias da seguridad y favorece el aprendizaje sistemático.
- Fomentar la autonomía: alentar a que el niño/a haga solo tareas como vestirse o ir al baño construye autonomía.
- Cuidar las pantallas: cuidar el tiempo de pantallas ayuda a que el niño/a construya vínculos y aprenda de la interacción real con otros.
Acompañar las emociones también es un aspecto importante de estimular el desarrollo
Aprender a manejar las emociones y a relacionarse bien con otros es tan importante para la escuela como saber letras y números —y muchas veces cuesta más enseñarlo.
Algunas formas simples de ayudar desde casa son:
- Hablar de los sentimientos: contarle a tu hijo/a cómo te sentís vos y por qué, para que aprenda a identificar emociones.
- Ser modelo de regulación: mostrar calma frente a las dificultades y ayudar a tu hijo/a a ponerle nombre a lo que siente.
- Reconocer lo positivo: reconocer con palabras positivas las buenas conductas ayuda a que se repitan.
- Enseñarles a perseverar. Es importante que sepan que un error no es caída, y que es importante intentar varias veces antes de consolidar un aprendizaje.
- Enseñar a respirar hondo y resolver los conflictos con diálogo: respirar hondo contando unos segundos al inhalar y exhalar es una técnica simple que se puede practicar juntos. Esto nos ayuda a centrarnos más en hablar en vez de frustrarnos o callarnos cuando nos enfrentamos a un problema.
Cada niño se desarrolla a su propio ritmo, y existe un rango amplio de lo esperable a cada edad.
Si tenés dudas sobre el desarrollo de tu hijo/a, consultá con la maestra, el equipo docente/profesional del centro, o con el pediatra.